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En la Newsletter de ayer, que llevaba por tĂtulo "Keto y adelgazar hasta el infinito" te comentaba sobre mi historia con la keto y algunos comentarios que he tenido que escuchar durante todo este tiempo. Y tambiĂ©n, ÂżcĂłmo no?, te compartĂa algunas reflexiones muy personales al más puro estilo Cris ;)
De hecho me habéis comentado que esa Newsletter de ayer os gustó mucho...
La de hoy será también una Newsletter más personal... Espero que te guste igual :D
Hoy quiero hablarte en concreto de mis primeros 8 meses en keto... Porque cuando pienso en esos primeros 8 meses veo un patrĂłn que me parece interesante:
- Ni me pesé...
- Ni me medà con cinta métrica...
- Ni me medĂ nunca la cetosis...
- Ni me comparé con nadie...
- Ni me enteré de si pasaba o no fases de "estancamiento"...
- Ni me hice analĂticas...
Vamos, que fui "a ciegas" durante esos primeros 8 meses, pero fui tranquila, con confianza, en plan "hormiguita", poquito a poco, sin agobiarme, sin complicarme la vida, pero disfrutando cada cambio a mejor con mucha ilusiĂłn... Te cuento ;)
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Te quiero compartir una foto mĂa (que ya te he compartido en redes y por aquĂ en alguna News tambiĂ©n) y que en verdad no es una gran foto, pero para mĂ significa mucho. Es todo un sĂmbolo para mĂ, de verdad te lo digo.
Fue un momento clave en mi trayectoria dentro de este maravilloso estilo de vida.
La de la foto soy yo misma en noviembre de 2019, aunque no se me vea la cara, me reconocerás, quizás, por mis manos super caracterĂsticas :)
Llevaba 8 meses en Keto y habĂa perdido yo no sĂ© si 3 o 4 tallas, ya ni me acuerdo.
No me habĂa pesado en todo ese tiempo (8 meses) y... Justo el dĂa que me hice esa foto... Me pesĂ©.
Para mi sorpresa 20 kiletes de nada habĂan volado.
Esos eran mis pantalones favoritos cuando más "gordi" y acabaron regalados en una tienda de segunda mano, para darles otra oportunidad.
ÂżSabes? Recuerdo esa Ă©poca de la foto. Recuerdo que me sentĂa a partes iguales bien y mal. O más que "mal", me sentĂa "rara".
Me sentĂa bien porque me habĂa liberado de la esclavitud de la comida.
Y piensa que yo he sido siempre muy "glotona", o al menos yo me ponĂa esa etiqueta.
"Soy de plato grande" me decĂa.
(Hoy sé que no realmente yo no era ni lo uno ni lo otro... Simplemente me alimentaba de forma que no alcanzaba nunca la saciedad real. Aunque bueno, en general, incluso ahora, sà que es verdad que disfruto comiendo, y me gusta comer "abundante", no lo niego ;).
En fin, que me sentĂa vigorosa, energĂ©tica, y ágil, salĂa a correr y sentĂa que "volaba".
Me sentĂa rejuvenecida.
Empezaba a verme las formas en el espejo, mis formas reales, no las abultadas y redondeadas de antes.
Mi cara tambiĂ©n se habĂa deshinchado y se apreciaban mejor mis facciones reales.
Y sentĂa que habĂa recobrado, de alguna forma, el poder.
Pero tambiĂ©n me sentĂa "rara" si te digo la verdad.
VeĂa mi imagen reflejada en los espejos y me asombraba de ver que ese reflejo era yo, mi cuerpo.
Que asĂ era yo "ahora".
Quedaba con amigos que no habĂa visto hacĂa meses y no me reconocĂan hasta que se fijaban bien.
Y mis amigos sacaban fotos en las reuniones de grupo y las compartĂan y la que no me reconocĂa a mĂ misma era yo.
Me tuve que renovar el vestuario entero y eso me gustaba, pero me parecĂa rarĂsimo probarme ropa "tan pequeña" y que me fuera bien.
TambiĂ©n me sorprendĂa al descubrirme "huesos nuevos" que ahora se veĂan y antes no. Todo era rarĂsimo. De verdad.
Me tomĂł tiempo hacerme a la idea de... Mi "nueva yo".
Además, la gente me tenĂa frita, literalmente. EscuchĂ© todo tipo de comentarios de mi entorno:
Que si "te vas a quedar chupada", que si "más gordita de cara estás más guapa", que si "ahora se te ven más las arrugas", que si "cuidado con el colesterol", que si "estás segura que esa keto es buena", que si "no estarás matándote de hambre".
También hubo quien me dijo cosas agradables, claro está.
Y... ÂżTe hago una confesiĂłn?
AĂşn a dĂa de hoy siento que dentro de mĂ aĂşn habita "mi yo gorda".
No me puedo "despegar" de ella. Y ahora tras el embarazo y post parto la siento muy "latente". No tengo exactamente "miedo a estar gorda", pero sĂ que me tengo que trabajar cada dĂa el hecho de que el numerito de la báscula es más alto que antes del embarazo. Y, como te decĂa en una News anterior, tambiĂ©n tengo una barriguilla (diástasis abdominal) y no estoy tan fibrada como antes :O
Pues eso, lo dicho, que a esa "gordi" de antaño la tengo muy presente.
Y lo sé porque... Si alguien me hace un comentario desagradable sobre mi cuerpo (por superficial que sea)... Es como si me echaran sal en mi gran herida.
SĂ, como lo oyes. En mis tiempos más "flacos" lleguĂ© incluso a tener un peso que no tenĂa desde los 12 años de edad. Y encima con más mĂşsculo. Pero aĂşn asĂ. No me lo curo. Es digno de estudio.
Por ello que, sin querer hacer para nada apologĂa de la anorexia... Las entiendo.
Porque una cosa es "cĂłmo te ves" objetivamente y otra el equipaje que llevas y las cicatrices que llevas que distorsionan tu realidad.
Tu herida. Tu gran herida. Cicatriza un poco pero no desaparece por el hecho de tener hoy otro cuerpo.
Hoy sĂłlo querĂa mandarte esta reflexiĂłn acerca de que todo cambio es complejo.
Y tiene matices.
Y no todo es un campo de rosas.
Y el tiempo lo cura todo, incluso te ayuda a que integres que "tu nuevo cuerpo" es realmente "tu nuevo cuerpo" (¡y es para bien!)
Y entre esa foto y el dĂa de hoy tambiĂ©n ha pasado tiempo.
Y tuvimos los confinamientos.
Y engordé.
Y volvĂ a remontar.
Y después del confinamiento llegué a estar incluso mejor que antes del confinamiento (porque además estaba más musculada y con menos grasa corporal y menos pellejo, además de menos peso).
Y luego estuve embarazada y subiendo de peso, claro. .
Y luego llegó el post parto, que es una época bastante dura, no lo neguemos...
Y ya ves, la vida nunca deja de ponerte nuevos retos y aprendizajes...
AsĂ, que tampoco hay lĂneas rectas, para mĂ ni para nadie.
Y también quiero mandarte el mensaje de que te mereces sentirte bien en el cuerpo que habitas.
Es nuestro vehĂculo y nuestro templo.
Es un tema de reciprocidad, de agradecimiento, de responsabilidad.
Cuidarlo para que él nos cuide a su vez.
Porque somos las 2 caras de la misma moneda.
Yo estoy agradecidisima a mi cuerpo por darme un embarazo natural, en plena salud y que llegó a buen puerto con la llegada de una nena muy sanota a mis 47 años de edad... Y eso lo tengo muy presente y no olvido ser agradecida, a pesar de no verme (¡de momento!) tan super fit como estaba ;)
Que tengas un magnĂfico dĂa, y espero te haya gustado esta Newsletter de hoy más personal y reflexiva ;)
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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