Muy buenas tardes hermanos(as),
Las secciones 58 y 59 contienen grandes mandamientos que consideramos en nuestra clase. Si aún no la vieron, pueden hacerlo en el siguiente enlace:
Clase Ven Sígueme DyC 58-59 | “Anhelosamente consagrados a una causa buena”
Expectativa vs. Realidad
Como seguramente se dieron cuenta, en la clase estuve haciendo comparaciones de expectativa/realidad que tenían mucha relación con lo que el Señor tenía reservado para los santos y lo que los santos esperaban, aún sin tener el conocimiento perfecto de lo que vendría. La sección 58 comienza con el Señor declarando en el versículo 3: "...no podéis ver con vuestros ojos naturales el designio de vuestro Dios concerniente a las cosas que vendrán más adelante, ni la gloria que seguirá después de mucha tribulación." Esto, según mi opinión, es algo que se puede extender como aplicación en estos días a cada uno de nosotros. Dudo que podamos ver nuestro fin desde el principio, como Dios lo ve, pero el saber que sí el tiene un plan para Sión y los que lo conforman, nos brinda la esperanza para soportar dificultades durante nuestro viaje pionero terrenal.
Hay otros puntos en los que no profundizamos tanto en la clase que quiero señalar ahora.
Causa de potestad
Se habla de la incredulidad de Edward Patridge. Él no estaba de acuerdo con adquirir las tierras que el Señor había indicado mediante José Smith. Esto, a mi juicio, desencadena una de las enseñanzas más poderosas de la sección y de todo el volumen, que podemos hallar desde el versículo 25, en el cual el Señor los invita a todos a implícitamente razonar entre ellos y con Él, y luego muy explícitamente a tomar el control:
Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todo es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no recibe galardón alguno.
De cierto digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia;
porque el poder está en ellos, y en esto vienen a ser sus propios agentes...
Una vez escribí este pensamiento sobre una sección muy valiosa por sus doctrina de la Divinidad, en particular el último versículo de la sección 130.
El versículo dice: "El hombre puede recibir el Espíritu Santo, y este puede descender sobre él y no permanecer con él." Y mi pensamiento dice: "Cuando el Profeta dice que un hombre puede recibir el Espíritu Santo pero no permanecer con Él, no sólo se está declarando la naturaleza del miembro, como una agente que va y viene, y traspasa esferas e individuos, sino que también está enseñando que muchas veces, aún teniendo el derecho y capacidad de recibir el Espíritu para tomar decisiones, el Espíritu no estará involucrado, ya que podría tratarse de una situación en la que debemos participar como únicos agentes, por ya haber recibido la instrucción necesaria. Puede tratarse del momento de actuar en base a los dones y el conocimientos con el cual ya se nos bendijo".
Recordé este, mi pensamiento, ya que se relaciona muy bien con este principio central de autosuficiencia, o en otras palabras, agencia personal, y con la invitación del Señor a solucionar algunos asuntos "entre nosotros", como humanos y muchas veces deliberando en consejos, con nuestras propias facultades.
Arrepentimiento honesto
También se destacan los aires de orgullo en Martin Harris y William W. Phelps, que pretendían sobresalir o ser alabados por el mundo. Y esto también es el desencadenante de otra enseñanza muy poderosa en la sección:
...quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más.
Por esto podréis saber si un hombre se arrepiente de sus pecados: He aquí, los confesará y los abandonará.
La confesión es un instrumento profundo de reconocimiento de un error. Es como reconocer dos veces, primero en las intimidades personales, luego ante Dios y en ocasiones ante un juez de Israel. Es algo que, en pecados ligados directamente al orgullo, es particularmente esencial. El Señor también pide el abandono, lo que sin duda es también el resultado cúlmine del verdadero cambio interior. El Señor no recuerda más nuestros pecados si nos arrepentimos. Pero no se ha dicho que en nosotros se borre el recuerdo sustancial de nuestros pecados. El perdón entonces nos ayuda a obtener el perdón y alivio, pero el recuerdo, intelectualmente hablando, siempre permanecerá con nosotros, como un recordatorio que nos conducirá a elegir mejor en el futuro, cuando se presente una situación similar.
Un Evangelio para todos
Hubo una expedición misional a inicio de 1831, en la que los misioneros iban destinados a predicar a los nativos, cerca de Misuri. Les fue mal con ese objetivo, siendo incluso expulsados de los territorios "lamanitas", pero al menos pudieron ayudar en la conversión de unas 10 personas, colonos de aquella tierra en dónde llegarían los demás santos que venían viajando. Este precedente compatibiliza perfectamente con lo que el Señor les pide durante el tercio final de la sección, a los hermanos, para que actuaran mientras desempeñaban sus labores:
"prediquen el evangelio en las regiones inmediatas; y vuelvan después" (46)
"Prediquen por el camino y den testimonio de la verdad en todo lugar" (47)
"dar testimonio por el camino" (59)
"vuelvan ellos, predicando por el Evangelio por el camino" (63)
"el evangelio ha de ser predicado a toda criatura" (64)
En estos, al menos 5 versículos, se manifiesta algo que todos debemos emular. Una vez le pregunté a un hombre que no era miembro, qué le había parecido el asistir a la Iglesia los últimos domingos, y pese a que le encantó la doctrina que alcanzó a recibir, los miembros de la Iglesia le parecían hombres y mujeres muy inmersos en programas y actividades, muy estructurados, que hasta cierto punto abandonaban un poco la doctrina y la predicación, mostrando más bien una cara, si bien muy amable, bastante responsable en su cultura. Y esto me hizo mucho sentido, porque efectivamente vi que muchos hermanos estábamos muy centrados en nuestras rutinas, incluso sirviendo con muchas eficiencia, pero olvidando "predicar por el camino", es decir, aprovechando cada oportunidad, dentro y fuera de la Iglesia para llevar el Evangelio y su doctrina al corazón de los hermanos que efectivamente podrían estar esperando a que simplemente alguien levante la mirada y realmente los vea.
Ofrendas
La clase incluye este interesante tema de las ofrendas personales en rectitud, particularmente en la sección 59. Se enseña que el día Santo del Señor, es un día para ofrecer los sacramentos, pero también para presentar ofrendas. Si bien en aquellos días y hasta hoy se refiere literalmente a las ofrendas de ayuno que acostumbramos llevar un día domingo, puede referirse también a otros sacrificios en rectitud, como los que el Señor les estaba pidiendo a los hermanos ya mencionados, en cuanto a su arrepentimiento.
La sección acaba señalando lo importante que es la acción de gracias y reconocer al Señor en todas las cosas.
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Un buen fin de semana para todos. Nos vemos en nuestra próxima clase el domingo en la tarde/noche.
Obispo Hernán F. Toledo
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