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Clase Ven Sígueme DyC 85-87 | "Permaneced en lugares santos”
Registros
Muchos santos se estaban mudando a Misuri sin previamente recibir un certificado de heredad que se entregaba a quienes, previo a firmar, declaraban consagrar sus bienes de acuerdo a la ley de consagración que se vivía, para luego recibir una heredad por asignación de sus líderes. Esta conducta causó que el profeta escribiera a William Phelps sobre el asunto y esta sección 85 es parte principal de esta respuesta.
Y cuando hablamos de certificados, nos acercamos a hablar de secretarios o registradores. En aquella época, era John Whitmer. El primer versículo declara:
Es el deber del secretario del Señor, a quien él ha nombrado, llevar una historia y un registro general de la iglesia de todas las cosas que acontezcan en Sion, y de todos los que consagren bienes y reciban legalmente heredades del obispo;
Quiero, en este punto, volver a repetir la cita que destaqué en la clase, del Profeta Willford Woodruff:
“Cuando se camina en medio de una corriente rápida, nunca se pasa dos veces por la misma agua. Tampoco se puede vivir más de una vez el mismo período de tiempo. Cuando atravesemos el umbral de esa puerta, habremos cerrado para siempre lo que ha pasado en esta reunión; el tiempo que hemos pasado esta noche nunca se repetirá. Entonces, ¿no deberíamos llevar un registro de nuestra labor, de las enseñanzas y de los consejos que hemos escuchado en esta reunión? Eso es lo que debemos hacer”.
Considero trascendental que nos acostumbremos a escribir más cada día. De cierto que cada momento es vivido una vez. El presente, por muy gozoso que sea, se va quedando en el pasado instantáneamente. Lo escrito reaviva los sentimientos, la historia, cada recuerdo memorable. Así que, asociándolo a la iglesia, valoremos de verdad el gran trabajo que hacen los secretarios de barrio, los secretarios o secretarias de las diversas presidencias y otros hermanos y hermanas que cumplen tan necesaria función para llevar un orden y también para edificar la fe.
Les invito a que todos puedan llevar un diario personal o incluso familiar. Esto será de inmenso valor en el futuro.
Profecía incumplida por no necesidad
La referencia a “uno poderoso y fuerte” (D. y C. 85:7), que pondrá en orden la casa de Dios, y la referencia a quien “extienda su mano para sostener el arca de Dios” (D. y C. 85:8) han sido utilizadas por muchos apóstatas para justificar su alejamiento de la Iglesia. Afirman que varios presidentes de la Iglesia han perdido el favor de Dios y son rechazados, y que ellos, los apóstatas, son ese “uno poderoso y fuerte” que Dios ha llamado para poner las cosas en orden. Esa afirmación contradice el significado de las Escrituras. En una declaración oficial pronunciada en 1905, la Primera Presidencia (Joseph F. Smith, John R. Winder y Anthon H. Lund) analizaron las circunstancias que llevaron a recibir la revelación contenida en Doctrina y Convenios 85:7–8 e indicaron a quiénes se refieren esas dos frases:
“Ante todo, se debe tener en cuenta que el tema de esta carta (la carta del Profeta a William W. Phelps), y también la parte que posteriormente se aceptó como revelación, tienen que ver con los asuntos de la Iglesia en Misuri, con la congregación de los santos en aquella tierra y con la obtención de sus heredades bajo la ley de consagración y mayordomía; y en ella el Profeta se refiere especialmente a lo que les sucederá a aquellos que no reciban sus herencias mediante título u orden proveniente del obispo…
El obispo Partridge era uno de aquellos hermanos que —aunque digno, amado del Señor, y, según la declaración del Profeta, ‘ejemplo de piedad’ y ‘uno de los grandes hombres del Señor’—, en ocasiones se oponía a José Smith en aquellos primeros tiempos e intentaba corregir su manera de administrar los asuntos de la Iglesia; en otras palabras, ‘extendía la mano para sostener el arca’…
Fue precisamente mientras prevalecían esas condiciones de rebelión, celos, orgullo, incredulidad y dureza de corazón entre los hermanos de Sion (en el condado de Jackson, Misuri) —en todo lo cual participó el obispo Partridge— que se escribieron las palabras de la revelación tomadas de la carta dirigida a William W. Phelps, el 27 de noviembre de 1832. ‘Aquel hombre, que fue llamado por Dios y nombrado’ para ‘repartir a los santos sus heredades’, Edward Partridge, en ese momento estaba fuera de orden, habiendo sido negligente con su deber, y habiendo extendido ‘su mano para sostener el arca’; por ello, fue amonestado del inminente juicio de Dios, y se hizo la predicción de que Dios enviaría ‘uno poderoso y fuerte’ para tomar su lugar, tener su obispado y con el espíritu y el poder de este alto oficio sobre él, tendría poder para ‘poner en orden la casa de Dios y para disponer por sorteo las heredades de los santos’; en otras palabras, uno que efectuaría la obra a la que había sido nombrado el obispo Edward Partridge, pero que no había realizado…
Y dado que mediante el arrepentimiento, sacrificios y sufrimiento del obispo Partridge, sin duda este consiguió que se le atenuara el castigo que se le había prometido de que caería ‘por el dardo de la muerte, como el árbol herido por el fulgente golpe del rayo’; también se puede considerar que pasó la ocasión de enviar a otro para ocupar su lugar —‘uno poderoso y fuerte, para poner en orden la casa de Dios y para disponer por sorteo las heredades de los Santos’—, y se dio por cerrado todo el incidente de la profecía” (en la obra de James R. Clark, Messages of the First Presidency of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 6 tomos, 1965–1975, tomo IV, págs. 112, 113, 115, 117).
Trigo y cizaña
Recomiendo que la sección 86 sea leída en conjunto con la parábola en Mateo 13, y que el lector se dé cuenta de las diferencias. Una que me llama más la atención es el orden de los factores en el versículo 7 que dice:
Dejad, pues, que crezcan juntos el trigo y la cizaña hasta que la cosecha esté enteramente madura; entonces primero recogeréis el trigo de entre la cizaña, y después de recoger el trigo, he aquí, la cizaña será atada en haces, y el campo quedará para ser quemado.
Una vez crecidos ambos, trigo y cizaña, la revelación recalca, a diferencia de la parábola antigua, que el trigo será recogido primero, y luego viene la destrucción o "limpieza", lo que se condice de mejor manera con las profecías de los últimos días previos a la Segunda Venida del Señor.
Otro punto importante que aprendemos en estos versículos es que cuando se habla de que la iglesia huyó al desierto, se refiere a la gran apostasía predicha y no a que haya algún poder superior a la iglesia que la haga huir.
Profecía exacta en momento inesperado
La sección 87 nos enseña cómo una profecía puede cumplirse aún en otro momento distinto al que pensábamos, confirmándose que el Señor siempre cumple.
Para la fecha, habían conflictos sobre impuestos de importación aplicados al estado de Carolina del Sur por el Estado Federal, entre otros problemas, destacando también algunos relacionados con la esclavitud.
Por toda la sección se habla de que comenzaría una guerra por todo el mundo luego de este conflicto en Carolina del Sur. Mucho derramamiento de sangre, sublevación de esclavos, la participación de Gran Bretaña, etc. No obstante, el estado llegó a un acuerdo y toda esta situación no se agravó. Quizás muchos pensaron que el profeta no era inspirado. Incluso muchos desde un comienzo pensaban que hacer una profecía sobre esto era obvio, pues era evidente la tensión. Pero estos mismos, al no suceder nada, vieron lo equivocados que estaban.
Sin embargo, casi 30 años después (ya muerto el profeta), en 1861, los barcos de guerra del Sur comenzaron a disparar a soldados federales de los Estados Unidos que estaban estacionados en Fort Sumter, en el puerto de Charleston Harbor, en Carolina del Sur. Otros estados del Sur se unieron a Carolina del Sur en una guerra civil contra los estados del Norte. Posteriormente, los estados del Sur pidieron apoyo a Gran Bretaña. Además, muchas personas que habían sido esclavos en el Sur se unieron al ejército del Norte y lucharon contra sus antiguos amos. La Guerra Civil duró hasta 1865, y resultó en la muerte de alrededor de 620.000 soldados (algunos historiadores estiman tantos como 750.000).
Desde entonces, las guerras por todo el mundo han causado que se “lament[e] […] la tierra” (Doctrina y Convenios 87:6). Si bien la profecía finalmente se cumplió, el valor de esa revelación yace menos en predecir cuándo ocurrirá la calamidad y más en enseñar qué hacer cuando ocurra. El consejo es el mismo en 1831, 1861 y 2021: “… permaneced en lugares santos y no seáis movidos”.
Lugares santos
En nuestra clase, puse en pantalla o leí muchas de sus respuestas a la pregunta sobre cuáles son los lugares santos en los que debemos permanecer. Las respuestas en su mayoría fueron: el templo, nuestro hogar, nuestras capillas. Y quisimos terminar ampliando el concepto con una cita hermosa de la otrora Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, Sharon Larsen:
El permanecer en lugares santos significa estar en buena compañía, ya sea que estemos solas o acompañadas; significa estar donde el Espíritu Santo sea nuestro compañero, ya sea que estemos solas o en una multitud. Cuando tomemos la determinación de que controlaremos nuestros pensamientos y nuestras acciones, y que seremos lo mejor que sea posible, podremos recibir lo mejor de la vida…
A pesar de lo que esté sucediendo a su alrededor, ustedes pueden poner en práctica la costumbre de crear un ambiente propio, lleno del Espíritu del Señor…
Los lugares santos pueden ser aquellos dondequiera que se encuentren ustedes: solas, en una multitud, con extraños, con amigas… Hay cosas que ustedes pueden hacer para llevar santidad a lugares comunes y corrientes” (“Permanecer en lugares santos”, Liahona, julio de 2002, págs. 91, 92).
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Un buen fin de semana para todos. Nos vemos en nuestra clase el domingo en la tarde/noche.
Hernán Felipe Toledo
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