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Vivimos en un mundo loco "al revés" en el que cualquier "recomendación de salud" es más bien un despropósito:
- Evita el sol (¡es muy peligroso! ¡causa cáncer!).
- Si te expones al sol ponte una crema para crear una pantalla protectora...
- Ponte gafas de sol para proteger tus ojos...
Y así acabamos estando demasiado expuestos a la luz azul artificial y demasiado poco expuestos a la cálida luz natural del sol totalmente beneficiosa y sanadora (si nos cuidamos de no quemarnos). Con todo lo que esto implica para nuestra salud y nuestro bienestar.
Y luego nos sorprendemos de los niveles de vitamina D de la población española, que supuestamente somos habitantes de un "país con mucho sol" y bla, bla, bli, bli. Aunque bueno, cierto es que hay muchos factores implicados en esto. Otro día te hablaré de ello.
Y bueno... Hoy te quiero hacer algunas reflexiones, ahora que parece que el buen tiempo está (en España) para quedarse...
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Te cuento algo. Al comenzar la pan-d-emia yo misma comencé a suplementar, por primera vez en mi vida, con vitamina D. Por el encierro, por la necesidad de potenciar al sistema inmunológico, por pura necesidad de precaución... Fue que comencé.
Después he pasado fases de suplementar y algunas fases de "descanso".
Durante mi embarazo también suplementé, con una dosis de 4000 UI.
A día de no me estoy suplementando con Vitamina D. Pero por supuesto trabajo a diario en mi "callo solar" y me cuido de favorecer todo el ambiente interno que favorece que pueda optimizar la producción de esta vitamina (que más bien es una hormona en realidad) y trabajo en crear reservas para los meses más fríos. Que por suerte en mi zona (Barcelona) nunca llegan a ser tan tan fríos igualmente.
Y a mi pequeña Alma la expongo al sol desde que regresamos a casa tras su nacimiento. Era recién nacida y la exponía al sol 5 minutos de reloj cada día, durante las horas centrales del día (nació en abril tampoco es un mes que haga un super solazo). Y por supuesto fuimos subiendo poquito a poco a más, con cuidado, pero sin miedo.
Ahora Alma da gusto verla, porque está más morena que su madre ya :D Los pies y las manitas, la carita, y cada vez más trozo de pierna y de brazo... ¡Es una negrilla! :D De hecho el otro día en el parque una nena le dijo "Ay, que bebé tan marrón". Jiji, me meo :D
Para mí es una cura de salud para las dos. Demasiado poco se habla de la relación entre los bajos niveles de vitamina D y la relación con coger más infecciones y más probabilidad de enfermedades.
Y quiero repetir lo que he dicho muchas veces en esta Newsletter. Si queremos producir vitamina D necesitamos:
- Exponernos al sol sin gafas de sol.
- Exponernos al sol sin habernos lavado la piel desde un par de horas antes.
- Evitar ducharnos nada más llegar a casa.
- Exponernos al sol sin cremas solares (aunque prometan que no bloquean los rayos).
Y sí, el sol es imprescindible para la salud (y no sólo por la vitamina D, que por cierto, más que una vitamina es una hormona, como te decía anteriormente).
La exposición al sol te ayuda:
- A tener regulados tus ritmos circadianos.
- A descansar mejor y de manera más reparadora.
- A sentirte más feliz y por lo tanto hacer mejores elecciones en tu dieta y hacer más actividad física.
- A tener un mejor funcionamiento de tu tiroides.
- A tener una microbiota más variada y equilibrada.
- ¡A favorecer más la quema de grasa y tener un peso más saludable!
Ojalá estos días tengas la suerte de poder disfrutar del aire puro, tomar el sol y rebajar tus niveles de estrés.
Hazlo, y hazlo de manera que no te bloquees a ti mismo/a los beneficios!
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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