🎹 Cuando después de tocar pasa esto

Jan 10, 2026 10:11 am

Hay un momento muy concreto que casi ningún pianista disfruta.


No es cuando empiezas a tocar.

Ni siquiera cuando fallas una nota.


Es justo después.


Terminas una pieza.

Las manos se quedan quietas.

Hay un segundo de silencio.


Y en lugar de sentir algo parecido a satisfacción, tu cabeza hace un repaso rápido:


“Aquí he fallado.”
“Esto no ha sonado limpio.”
“Podría haberlo hecho mejor.”


Da igual si nadie está escuchando.

Da igual si, objetivamente, ha estado bien.


Ese momento lo conoces si eres pianista adulto.

Porque no tiene que ver con tocar mal.

Tiene que ver con cómo te miras cuando tocas.


A muchos nos enseñaron a tocar el piano así:

corrigiendo, puliendo, exigiendo.

Con la idea —casi invisible— de que tocar bien es no fallar.


Y claro…

cuando el listón está ahí, nunca se llega.


No porque no avances, porque algo avanzas...

Sino porque cada pequeño error tapa todo lo demás.


Lo curioso es que este diálogo interno no suele mejorar tu forma de tocar.

Solo hace que disfrutes menos.

Y que cada vez seas más duro contigo.


Te escribo esto porque no es un problema de técnica.

Y tampoco de talento.


Es una relación aprendida.

Y se puede cambiar.


Mañana quiero hablarte de algo que casi nadie menciona cuando eres pianista adulto y que explica por qué este momento se repite una y otra vez, incluso cuando sabes tocar.


Pasa un gran sábado,

Javi



P.D. Si al leer esto has pensado “me pasa siempre”, no estás solo. Tengo esto para ti


P.D.2. Si este email te ha resonado, compártelo con ese amigo o amiga pianista que siempre se machaca después de tocar. Y si te ha llegado reenviado, puedes suscribirte a la newsletter desde aquí


Comments