🎹 Lo que mi padre hizo hasta sus últimos días y me marcó para siempre
Feb 05, 2026 10:15 am
Mi padre no tocaba música.
Vivía dentro de ella.
Desde niño.
Porque un tío suyo, músico, le enseñó cuando apenas levantaba un palmo del suelo.
Tocó varios instrumentos, pero al final se quedó con dos:
la trompeta y el acordeón.
La trompeta fue su voz.
El acordeón, su refugio.
Le encantaban las bandas.
Las charangas.
El ruido, el compañerismo, los ensayos eternos y las procesiones.
Tanto, que llegó a dirigir la banda de nuestro pueblo.
Y hay algo que no se me olvidará nunca:
ensayaba casi todos los días.
Incluso cuando estaba enfermo.
Incluso cuando no estaba para nada.
Recuerdo su última Semana Santa tocando en la banda del pueblo.
No estaba bien.
Pero estaba donde quería estar.
Unos meses después, en 2013, el cáncer se lo llevó.
Hoy ya no puede tocar.
Pero me dejó algo mucho más grande que la música:
la admiración por la constancia y por esa pasión tranquila que no necesita aplausos.
Con el tiempo entendí algo importante.
Mi padre no tocaba porque tuviera tiempo.
Tocaba porque era parte de quién era.
Hace poco leí un estudio que me hizo unir muchas piezas.
La Universidad de Monash, resumido por el National Endowment for the Arts, siguió durante años a casi 11.000 personas mayores de 70 años.
Descubrieron que:
- escuchar música de forma habitual
- y tocar un instrumento con frecuencia
está asociado a un menor riesgo de deterioro cognitivo.
No dicen que sea una vacuna milagrosa.
Pero sí confirman algo que yo vi en casa desde pequeño:
La música sostenida en el tiempo deja huella.
Y aquí viene la parte importante para ti.
El problema no es dejar de tocar bien.
El problema es dejar de tocar.
Porque cuando eso pasa:
- el piano se convierte en un recuerdo
- la vida va por un lado
- y tú por otro
Lo importante es darle la vuelta al:
“cuando tenga tiempo volveré”.
Y revertirlo a :
“sigo tocando, aunque sea poco”.
No heroico.
Ni perfecto.
Pero constante.
Por eso deja de plantearte el piano como una carrera.
Y empieza a verlo como lo veía mi padre:
algo que forma parte de ti, incluso en los días malos.
Si ahora mismo esta historia te ha llevado a pensar en tu padre, tu madre, tu abuelo….o si te has visto reflejado en ese “algún día volveré”,
imagínate dentro de unos años, sentado frente al piano,
no tocando como antes, sino tocando todavía.
Si te sirve, aquí tienes algo que puede ayudarte a no romper ese hilo:
Estupendo día,
Javi
P.D.: Si este email te ha removido algo, compártelo con alguien cercano. Y si te ha llegado reenviado, puedes apuntarte a la newsletter aquí