Hoy te cuento una historia cortita, real y tierna (al menos para mí). Y al final, también te cuento para qué te puede servir (no hace falta leerla si no te gustan las historias, te puede servir igual).
…
Ayer, mientras poníamos gasolina, apareció un coche con maniobras «tímidas».
Yo, como casi siempre, observaba atentamente…
La chica del coche tímido finalmente se decide por un surtidor.
Ahí ya veo la L detrás…
Baja y le dice a la mujer de la gasolinera:
-Perdona, ¿me puedes ayudar? Es la primera vez que pongo gasolina.
-¿Es diésel o gasolina? -pregunta la mujer, seca y con cero empatía, ignorando el detalle de «la primera vez que…».
-Gasolina.
-¿La quieres normal o plus? (Ni yo sé la diferencia y llevo 36 años conduciendo…).
-La más barata… -responde la chica.
Ahora, atención a la respuesta:
-Ponte en el 4, que en este no hay normal, y ahora vengo.
La chica se mete en el coche y se aparta (gasolinera de ciudad con poco espacio). No se va «al 4», como la áspera mujer le había indicado. Quizá ni sabía qué era eso de «el 4»…
Después de poner gasolina nosotras, la chica sigue esperando dentro del coche, apartada de los surtidores.