La dura vida fácil de una inversionista

Mar 23, 2026 11:06 pm

La dura vida fácil de una inversionista

Lo duro de invertir es aguantarse las ganas de esforzarse.

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Soy inversionista desde 2012. Ese año abrí mi cuenta de CetesDirecto. En 2014 abrí mi cuenta en una casa de bolsa. Así que soy inversionista desde hace casi quince años. En esta ocasión les voy a contar un poco sobre cómo es mi dura vida de inversionista. 


Ahí les va el viacrucis que vivo a diario: me levanto a las seis de la mañana para hacer el lonch, y desde ese momento hasta las nueve de la noche que me acuesto, hago ejercicio, cosas de mamá, leo y escribo muchísimo. Algunas tardes doy clases en línea o consultorías de Finanzas Personales.


En todo mi agotador día de inversionista no hago nada relacionado con las inversiones. No entro a mi cuenta en la casa de bolsa, ni a Cetes, ni me fijo en los vaivenes de las acciones. Tampoco hago análisis fundamental ni análisis técnico de ninguna empresa. ¡Yo me acerqué a las finanzas personales para vivir mi vida, no para perderla pensando en dinero! Como describí en este artículo, invertir no debe tomar más de 10 minutos al mes.


Hace un tiempo me inscribí en una comunidad de inversionistas en Whatsapp, moderada por un creador de contenido especializado en inversiones. No lo hice por obtener información, aunque en ocasiones hay buenos tips. Mi motivación principal fue la curiosidad. Disfruto leer sobre cómo viven y trabajan otros escritores, y me gusta fisgonear el contenido de mamás que comparten su día a día, por eso quise saber cómo viven otros inversionistas y qué les preocupa.


A diferencia de mis otras dos identidades, la de escritora y mamá, leer las inquietudes de otros inversionistas no me ha ayudado a sentirme identificada con ellos, sino todo lo contrario: al menos en ese espacio, los inversionistas viven en un constante trajín, un sube y baja de frustraciones, temores e inquietudes, un estado de alerta que me parece infernal.


Al principio, no me explicaba cómo habían logrado convertir a las inversiones en lo opuesto de lo que significan para mí: tranquilidad, seguridad y calma. Sin embargo, después de pasar más tiempo en el chat, descubrí que las razones principales del nerviosismo generalizado entre los inversionistas son:


1. No comprender bien cómo se comportan la bolsa de valores o el mercado donde invierten.

2. Invertir sin controlar las emociones.

3. El orgullo unido a la ignorancia.


Cómo convertir a las inversiones en un infierno


Muchas de las personas en mi chat invierten en empresas individuales. Preguntan a los demás qué opinan sobre tal o cual empresa. Se estresan cuando cae estrepitosamente el valor de la compañía en la que invirtieron. Hacen preguntas que hacen sospechar que se han lanzado al ruedo invirtiendo en algo que no conocen.


Por ejemplo, mencionan que hace unos meses compraron acciones de una empresa y cómo pueden venderlas. Por un lado, desconocen cómo funciona la aplicación, pero por otro lado, probablemente desconocen que el trading, es decir, comprar y vender acciones seguido, es un juego que están destinados a perder, como explico en este artículo. La bolsa es para el largo plazo. De preferencia, 20 años o más.


A menudo me pregunto, ¿por qué no invierten en un fondo indizado? Como te indico en este artículo, un fondo de inversión indizado es como un paquetito con pedacitos de acciones de muchas empresas, que representa una bolsa o un sector. Recomiendo los de Vanguard, por tener las comisiones más bajas.


En este artículo ya hablé sobre cómo incluso Warren Buffet recomienda invertir en fondos que siguen automáticamente el comportamiento de un segmento grande de la bolsa, en lugar de hacerlo en empresas individuales. Ahí describí como el éxito de Buffet depende más del tiempo en que ha podido invertir que de su habilidad, pues un ambiente inestable como el de las inversiones no permite la existencia de expertos.


También mostré que 95% de los fondos de inversiones gestionados por dizque “expertos” dan menores rendimientos que si se invirtiera en un fondo indizado, en un plazo de 20 años. Sin embargo, tal vez me faltó mencionar el por qué es absurdo pegar las narices a tu teléfono buscando el mejor momento y empresa para invertir.


-La absurda búsqueda del mejor momento


Estudios sobre los rendimientos del índice S&P 500 muestran que si no invirtieras en la bolsa los 10 mejores días de rendimientos en 30 años (1995 a 2005), reducirías tu rendimiento promedio anual de 8.4% a 2.1%. En este mismo periodo de 30 años, si no invirtieras los mejores 30 días de esas tres décadas, tu retorno de inversión sería menor a la inflación; pero, si te perdieras los 50 mejores días, tu rendimiento sería negativo (-0.6%), es decir, perderías dinero.


Otro ejemplo, si durante el 2024 no hubieras tenido tu dinero en la bolsa los 9 mejores días de desempeño, no ganarías absolutamente nada por tus inversiones del resto de ese año.


Esto significa que la mayoría de las ganancias de todo un año, lustro, década o siglo pueden estar concentradas en un puñado de días. La única forma de no perderte esos días, es comprar un fondo y dejarlo ahí muchísimo tiempo.


-La absurda búsqueda de la mejor compañía


Solo un pequeño número de compañías genera la mayor parte de las ganancias de largo plazo en la bolsa.


Una investigación de Hendrik Bessembinder de 1926 a 2016, señala que el 4% de las compañías en la bolsa de valores estadounidense es responsable por todo el valor de la misma. Más de la mitad de las acciones individuales generan pérdidas o no superan los rendimientos de los bonos del tesoro estadounidense.


Durante las tres décadas anteriores a 2020, solo 2.4% de las compañías del mundo fueron responsables por todas las ganancias de las bolsas globales.


Es fácil decir: “Ojalá hubiera invertido en Amazon hace 25 años”, pero es imposible conocer el futuro. Y la probabilidad de elegir una compañía ganadora es del 2.4%... ¿La solución? Invierte en un fondo que englobe varias empresas.


El descontrol emocional


Ya en alguna ocasión hablé sobre cómo hay que prepararse para invertir y tener un plan. Pero también es importante estar en control de nuestras emociones para seguir ese plan y no desviarse. La disciplina emocional ayudará a controlar la avaricia, el miedo o la frustración.


Un inversionista debe saber que hay altibajos, y aceptarlos antes de que sucedan. Es importante que no reaccione ante las fluctuaciones diarias o las noticias sensacionalistas. Mejor ni asomarse a ver noticias financieras. La bolsa es para el largo plazo, así que nada del corto plazo debe espantar al inversionista, como describo en este artículo.


El orgullo de la ignorancia


En el chat he subido algunos de mis artículos, pero son ignorados olímpicamente. Por ejemplo, alguien preguntó qué empresas mexicanas son buenas para invertir, y yo respondí con este artículo que describe a detalle por qué a los mexicanos no nos conviene invertir en la bolsa mexicana. Esto no evitó que se iniciara una conversación dándose “tips” sobre qué empresas nacionales convienen más.


Tiempo después, cuando una persona pidió consejos para invertir en oro, yo respondí con mi artículo donde detallo la problemática para invertir en oro si no eres un especialista en análisis geopolítico. De nuevo, la información fue ignorada, y varios miembros del grupo debatieron sobre si invertir en ETF’s de oro o en oro físico. Ninguno habló sobre el elemento que más influencia el precio del oro: la situación política. 


Aunque ya escribí aquí sobre los efectos del orgullo en las inversiones, no está de más repetir que tener una mente abierta y estar siempre dispuestos a aprender más es un requisito indispensable para no caer en los errores más comunes de las finanzas.


Sin embargo, en el grupo de inversionistas noté un marcado sesgo de confirmación, es decir, muchos de sus miembros solamente ponían atención a la información que respaldara sus creencias preexistentes sobre inversiones, ignorando todo que las contradijera.



Conclusión


Blaise Pascal dijo: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse quieto en su habitación”.


Es cierto. Al conocer las inquietudes de otros inversionistas me he dado cuenta de que lo “duro” de este “trabajo” es aguantarse las ganas de “hacer algo”, de esforzarse, de elucubrar formas complicadas de volverse rico rápidamente y de mirar cada día los precios de las acciones. Debería ser fácil vivir con sencillez y adquirir cada mes fondos indizados de bajo costo sin hacer nada más, pero no lo es. Para muchos, el mayor reto es dejar sus inversiones en paz y vivir la vida.


Por desgracia, no son ellos los únicos afectados. Al comportarse de esa manera, refuerzan el estereotipo del inversionista atormentado que sabe muchísimo y se estresa constantemente. Esto puede alejar a muchas personas de las inversiones. 


Sin embargo, los conocimientos básicos para invertir son de fácil acceso, y están en mi blog. Una vez adquiridos, diez minutos al mes te harán casi igual de exitoso que el inversionista más especializado.


Espero que con este breve texto, la idea te parezca más atractiva que antes. A fin de cuentas, si no tienes pensión garantizada, la decisión no es si invertir o no; tus únicas opciones son invertir y retirarte algún día o trabajar hasta la muerte. Lo sé, suena horrible, y lo es. Pero es menos feo si piensas que puedes superarlo con 10 minutos al mes. 


Si te gustó este artículo, puedes encontrar aquí los anteriores, con información sobre inversiones, ahorro y ¡más!

 

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¡Nos vemos el próximo mes!

 

Con emoción,

Edith


  

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