Cómo atraer el dinero con el método espiritual
Feb 19, 2026 7:53 pm
Cómo atraer el dinero con el método espiritual
En el fondo, tu problema no es financiero, es espiritual.
Foto: Unsplash de Greg RAkozy CC [CC BY-NC-SA 2.0]
Para ver este artículo
en el blog de Diario de México, da clic aquí.
Para recibir una notificación
cuando salga el video del tema
en nuestro canal en YouTube Dinerito Habla,
da clic aquí y suscríbete.
Siento una gran impotencia. A veces, tengo a alguien frente a mí con unos problemones financieros locos pero que tienen soluciones relativamente simples. Sin embargo, cuando me llego a atrever a sugerir un orden para su caos, parece que esa persona no quiere solucionar nada. Me pone caras largas. Me cambia de tema. Me repite sus fórmulas escuchadas con no sé qué gurú de pacotilla en YouTube. Si le digo que tengo maestría en Finanzas Personales da igual, esa persona no está lista para escuchar, y tal vez nunca lo estará. En el fondo, su problema no es financiero, es espiritual.
Se podría pensar que las finanzas son un área de la vida estrictamente materialista. Algo que se planea y se piensa muy lejos de los lugares de búsqueda espiritual tales como templos o mezquitas. Muchos tienen la idea de que sus finanzas deben abordarse con una mentalidad absolutamente racional, pero en la práctica esto es imposible. Me consta que las finanzas sanas y la búsqueda espiritual van de la mano.
Y es que la dimensión espiritual engloba nuestra relación con otros y el propósito y sentido de la vida. Muchas tradiciones espirituales creen en un ser superior a nosotros que le da dirección y profundidad a la existencia: algunos le llaman Dios; los más modernos lo llaman universo, naturaleza, o conciencia interior.
Hoy quiero hablarte de un aspecto del camino espiritual que es de vital importancia para tener finanzas y vidas sanas.
Ser espiritual es creer en algo superior a ti mismo. Reconocer nuestra pequeñez frente a algo mayor es la mejor forma de poner en su justo lugar al ego. Por ello, en teoría, la búsqueda espiritual debería generar en nosotros una virtud que a veces es difícil practicar en el día a día: la humildad.
¿Y qué tiene que ver esto con las finanzas? En mi experiencia como asesora y maestra de Finanzas Personales, y en mis propios tropiezos con el dinero, he sido testigo del papel que juegan la sencillez y la humildad; así como la soberbia y la arrogancia, en la situación financiera personal.
En el imaginario popular una persona rica es emprendedora fuerte, orgullosa y tal vez un poco altiva. Nuestro pasado evolutivo nos predispone a confiar en personas seguras de sí mismas, sin importar si son o no competentes, y aunque admiramos a algunos por sus habilidades, la sociedad también acepta símbolos de estatus que se pueden comprar, tales como automóviles de lujo o bolsos de marca. En pocas palabras, se tiene la idea de que la gente engreída y altanera avanza en la vida, mientras aquellos aferrados a sus virtudes de abuelita se quedan sentados en la banca, viendo a otros ganar en el juego del dinero.
Es cierto que las personas con una obsesión malsana hacia el dinero, que descuidan las demás áreas de su vida, tienen mayores probabilidades de terminar siendo milmillonarias. Pero yo espero que tú, querido lector, no estés buscando el dinero como fin último, sino como una herramienta para la felicidad y el bienestar (verás un artículo fabuloso sobre el tema si das clic aquí).
El tipo de riqueza que te da tranquilidad financiera tiene una estrecha relación con la humildad. Pero primero, definámosla.
Qué es la humildad
Algunas personas todavía se refieren a alguien pobre como alguien de “condición humilde”. En realidad, hay muchas personas de “condición humilde” que son todo menos humildes, como el empleado de bajo rango en Aeroméxico que impidió a una enferma terminal viajar con el equipo médico que necesita cada día para sobrevivir.
Ser humilde es algo que se lleva por dentro. Consiste en conocer y aceptar las propias limitaciones, debilidades, y fortalezas. Ser humilde es valorar a los demás, reconocer tus errores, dejarte enseñar nuevas ideas o aceptar sugerencias y correcciones. Pero sobre todo, es no considerarse superior a nadie, ni buscar ser superior a los demás. Se puede ser humilde y audaz, porque la persona humilde también sabe reconocer su propio valor y darse a respetar.
La humildad no significa pobreza, timidez, ni falta de confianza. Es un acto interno y voluntario que se refleja en un trato digno a las demás personas y en la ausencia de arrogancia y presunción.
Los milmillonarios con una obsesión malsana con el dinero pueden obtener su riqueza explotándose a sí mismos y a los demás, arriesgándose y teniendo suerte al hacerlo, o corrompiéndose con sobornos, tráfico de influencias y fraudes. En cambio, la humildad genera una riqueza silenciosa para la tranquilidad a través de los mecanismos que menciono a continuación:
Menos fraudes y más aprendizaje
Dice el refrán: “Es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado”. Y esto es por falta de humildad. Por desgracia, el mundo financiero está repleto de productos fraudulentos, inadecuados para ti o simplemente malos, como los seguros dotales (seguros con inversión) o los tiempos compartidos.
Yo misma tuve que cancelar un seguro dotal hace años cuando vi mi error. Pero cuando traté de convencer a un amigo de que cancelara su tiempo compartido, no pude lograrlo, a pesar de tener todos los argumentos y números apoyando mi opinión. De hecho, la mejor manera de que una persona no vuelva a preguntarme de finanzas, es mostrarle cómo ha caído en un fraude financiero o cómo perderá 40% de su dinero si continúa la relación con su asesor de inversiones que cobra 2% anual de comisión.
He notado que la mayoría de la gente prefiere seguir perdiendo dinero antes que aceptar que se ha equivocado. Es triste porque ¡todos nos equivocamos! ¡todos los días!
Mi lista de clientes de asesorías está repleta de personas dispuestas a enterarse de sus errores y corregirlos, y eso les depara ¡más riqueza! Pero esta cualidad no abunda.
Mente más abierta
A menudo la gente convierte sus decisiones financieras en parte de su identidad. No son Pablo, ni Paty ni Silvia, son "propietarios de una casa", "inversionistas en restaurantes", “dueños de un negocio”, “expertos en regatear”, “generosos”, “minimalistas”, “codos”, “administrados” o “gastalones”.
Si tu identidad tiene algún matiz financiero, estás condenando a atrofiar esa parte de tu vida, porque es natural tratar de defender nuestra identidad ante cualquier amenaza. Si le dices a un “administrado” que debe registrar sus gastos, o le sugieres a un “propietario de una casa” que su hipoteca lo llevará a la bancarrota, sentirá que lo estás atacando. La persona que busca la humildad ve el dinero como una herramienta, y evita integrarlo como parte de su identidad. Nunca usará las finanzas para medir el valor propio o el de otros.
Mejores relaciones con otras personas
La humildad entendida como autoconciencia y reconocimiento del valor ajeno actúa como un facilitador del crecimiento profesional. Permite ser un mejor líder y crear redes sociales más sólidas ya sea como empleado, empleador o proveedor de bienes y servicios. Tener buenas relaciones con otros abre puertas, y muchas de ellas son financieras, lo cual significa ¡más riqueza! financiera y emocional.
Menos víctimas de la manipulación financiera
Las personas humildes no buscan verse ni sentirse mejores que otras personas, por lo tanto, su presupuesto no incluye artículos o experiencias anunciados con el único propósito de dar estatus. Estas personas son la pesadilla de los mercadólogos. Los bienes de lujo hechos para la vista de otros suelen ser, claro está, costosos. En vez de usar su dinero en compras superficiales, las personas humildes que aprenden de finanzas invierten, y eso se traduce en ¡más riqueza!
Menos inversiones tontas
Los estudios señalan que los apostadores compulsivos tienen niveles más bajos de honestidad y humildad, y un sesgo de exceso de confianza más alto que el grueso de la población. No es que sean soberbios solamente, sino que los apostadores sobreestiman su capacidad, conocimiento o control sobre eventos aleatorios. Los apostadores, cuando pierden, culpan a la mala suerte en lugar de reconocer sus errores; y cuando ganan, atribuyen el éxito a su habilidad en lugar de a la suerte. Esta incapacidad de aceptar la realidad del riesgo, aunada al deseo de enriquecimiento rápido, genera una ludopatía grave.
Cuando alguien con este nivel de pobreza espiritual piensa en invertir en la bolsa de valores, los resultados pueden ser desastrosos. En un ambiente de incertidumbre como la bolsa de valores no existen expertos confiables. Es por ello que Orlando, el gato; o Paul, el pulpo, fueron más exitosos en la bolsa que los mejores inversionistas de Wall Street. Incluso grandes inversionistas como Warren Buffet reconocen que seguir un índice global de la bolsa es mejor que tratar de ganarle, como verás en este artículo de aquí.
Pero no importa cuánto repita esto en el grupo de inversiones al que pertenezco en Whatsapp, sus miembros siguen debatiendo la conveniencia de invertir en esta o aquella empresa, ignorando olímpicamente la simplicidad y sensatez de invertir en ETF’s de bajo costo que siguen un índice, como explico en este artículo.
Conclusión
Todos los días, la forma en que ganamos y gastamos el dinero habla de nuestra forma de ver el mundo y de enfrentarnos a él. El dinero deja nuestro espíritu al descubierto porque revela prioridades, adicciones, aficiones y afectos. Tu lengua puede decir una cosa y hacer otra, pero tu cartera siempre hablará con la verdad.
Mira tus estados de cuenta. ¿Qué dicen sobre ti? Si no conoces bien las condiciones de los productos financieros que has contratado hace tiempo, pero no piensas revisar si te convienen; no sabes la tasa de tu crédito hipotecario ni sabes cuánto te ahorrarías si aportaras a capital anticipadamente, pero ni de chiste piensas averiguarlo; nunca has pensado asesorarte sobre algún tema de finanzas que te preocupe mucho; tienes muchos conflictos con quienes te rodean; tus tarjetas están al tope, pero sientes que no hay forma de gastar menos; te consideras experto en inversiones en empresas o negocios individuales o, lo peor de todo, consideras que nunca has cometido ningún error financiero… entonces tu problema podría no ser financiero, sino espiritual.
Tal vez ahora todo se ve bien, tal vez hasta hoy has tenido suerte. Pero créeme, la vida tiene modos muy brutales de doblarnos las rodillas, especialmente cuando dejamos que crezca la soberbia. Somos humanos, todos hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos a la mano. Si hemos acumulado más éxitos que otras personas, debemos reconocer que no lo hemos hecho solos: seguramente nacimos con privilegios de los que otros carecen como la salud plena, una alimentación sana, una familia que apoya o acceso a ciertos recursos. Mejor aprender la humildad a tiempo, antes de que nos caiga del cielo con el peso de un yunque.
Si te gustó este artículo, puedes encontrar aquí los anteriores, con información sobre inversiones, ahorro y ¡más!
También te invito a suscribirte a Dinerito Habla, nuestro canal de YouTube sobre finanzas personales con chismito jugoso dando clic aquí.
Encuéntrame en Facebook: https://www.facebook.com/dineritohabla
en Twitter (X): https://twitter.com/medithie
o Instagram: https://www.instagram.com/dinerito_habla/
Para agendar una mentoría financiera conmigo, da clic aquí.
¡Nos vemos el próximo mes!
Con emoción,
Edith