Ecotopics Nº85 | 11.06.2026
Durante gran parte del siglo XX, prosperar significaba tener más cosas. Cada hogar aspiraba a tener sus propias herramientas, electrodomésticos, coche y equipamiento. Pero en un mundo que se enfrenta a límites ecológicos cada vez más evidentes, ¿sigue teniendo sentido este modelo? La mayoría de los impactos ambientales de un producto ocurren antes de que lo usemos por primera vez. Sin embargo, muchos objetos pasan la mayor parte de su vida almacenados, con muy poco uso.
Por ello, principalmente en la última década, han surgido nuevos modelos de consumo basados en compartir tanto materiales como conocimientos. Estos nos ofrecen el potencial de fortalecer los lazos comunitarios y a la vez reducir nuestra huella ecológica colectiva.
Compartir recursos no significa renunciar a la comodidad o volver atrás en el tiempo. Al contrario, permite aprovechar mejor los materiales, la energía y el trabajo que ya se han invertido en fabricar los objetos.
Cuando varias personas utilizan un mismo recurso, se reduce la necesidad de producir nuevos bienes y, con ello, la extracción de materias primas, el consumo de energía y la generación de residuos.
✅ Bibliotecas de objetos o herramientas: para esas personas que tienen, por ejemplo, un taladro que compraron cuando se mudaron de casa hace unos años y que no han usado desde entonces. Ejemplos: Tournevie en Bruselas, Biblioteca de les coses en Barcelona y Fixpoint en Soria.
✅ Alquiler de equipamiento: para eventos o usos espontáneos para los cuales no sale rentable comprar un material que tampoco vamos a poder almacenar.
✅ Espacios de reparación o Repair Cafés: para que puedas alargar la vida útil de tus objetos, electrodomésticos, herramientas, etc.
✅ Redes de préstamo e intercambio vecinal: poder contar con tu vecindario y comunidad mediante grupos locales donde compartir herramientas, libros, juguetes, comida, etc.
✅ Espacios de trabajo: oficinas compartidas y talleres de trabajo para carpintería o metalurgia, obradores, etc. que ponen a disposición tanto las herramientas como el espacio que la mayoría de personas no tiene en casa.
✅ Coches, motos, y otros vehículos compartidos para usos espontáneos de desplazamiento, aunque sin los problemas y los gastos de tener vehículo.
Compartir, reparar y reutilizar son acciones que reducen nuestra huella ecológica colectiva, evitan desechos y fortalecen la comunidad. Pero para que estén al alcance de más personas, necesitamos también ciudades, barrios y políticas públicas que las hagan fáciles, accesibles y atractivas.
Estas iniciativas solo funcionan cuando las personas las utilizan y las apoyan. Busca qué plataformas y espacios de préstamo, reparación o intercambio existen en tu entorno y participa en ellos. Si no existen, quizá sea el momento de impulsar uno junto a tu comunidad.
Diogo de Melo
Técnico de desarrollo sostenible
Síguenos en:
Facebook · LinkedIn · X · Youtube · Instagram · Tumblr
> En todo momento tienes derecho a rectificar, oponerte, suprimir, limitar el tratamiento, derecho a la portabilidad y a ejercer el derecho a no ser objeto de decisiones individuales, mediante este formulario.
> Lee nuestra Política de Privacidad aquí.
> La Fundación Vida Sostenible financia parte de su labor con aportaciones voluntarias. Colabora con nuestro trabajo.