Muy buenos días queridos hermanos(as).
Es un gusto saludarles en esta especie de carta digital semanal. La mayoría de ustedes ha visto continuamente nuestra clase desde muchos meses, y ya hasta puedo distinguir sus nombres entre los varios cientos y a veces miles de espectadores que aparecen en el primer día de lanzada cada clase.
Si no viste aún nuestra clase, la que estamos estudiando esta semana hasta el domingo, hazlo a través del siguiente enlace a Youtube:
Clase Ven Sígueme DyC 18-19 | El valor de las almas es grande
Hoy les traigo una serie de pensamientos adicionales junto a algunas citas que les ayudarán en sus estudios.
Ministros y Testigos
El Señor reveló que Oliver y David fueron llamados a proclamar el arrepentimiento con el mismo llamamiento que el Apóstol Pablo (DyC 18:9,14).
¿Y cuál es el llamado de Pablo? Él mismo lo describió ante el rey Agripa. Dijo que el Señor lo llamó a ser ministro y testigo (Hechos 26:15-20), para predicar en tierras cercanas y lejanas, incluso a los gentiles para que '[abra] sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz'.
El valor de las almas, el arrepentimiento y la predicación
El Presidente Monson una vez enseñó:
“… tenemos la responsabilidad de ver a las personas no como son, sino más bien como pueden llegar a ser. Les ruego que piensen en ellos de ese modo”.
Es la misma invitación que el Señor está extendiendo a sus siervos en esta sección. Debemos comprender el valor que tienen las almas a la vista de Dios, una o muchas (DyC 18:10-16) y el valor intrínseco y relacionado de la predicación del arrepentimiento. Sin tal obra, las almas no vuelven a la presencia de Dios. De hecho el élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó:
“Proclamar el arrepentimiento simplemente significa ayudar a las personas a regresar a Dios”.
El llamamiento a los Doce
En DyC 18 también se aborda el futuro llamado de Doce Apóstoles. En la vídeo clase compartí las fotos conocidas y los nombres de los primeros Doce, llamados en febrero de 1835. En clases futuras es probable que volvamos a hablar más a fondo de algunos de ellos.
Sus manos
"...y por conducto de vuestras manos haré una obra maravillosa...", son las palabras del versículo 44 de las sección 18. Estas me dejan un inexplicable sentimiento de lo que soy capaz de hacer cuando me convierto en un instrumento del Señor. Me traen al corazón las elocuentes palabras del Élder Uchtdorf:
“Al emular Su ejemplo perfecto [el del Salvador], nuestras manos pueden ser Sus manos; nuestros ojos, Sus ojos; y nuestro corazón, Su corazón.
“… extendamos nuestros corazones y nuestras manos en compasión hacia los demás, porque todos andan por su propio sendero difícil. Como discípulos de Jesucristo, nuestro Maestro, se nos llama a apoyar y a sanar en vez de condenar.
“… comprometámonos a ser Sus manos, para que, por medio de nosotros, las demás personas sientan Su amoroso abrazo” (“Ustedes son Mis manos”, Liahona, mayo de 2010, págs. 68–69, 75).
Un Dios como ejemplo de obediencia
Una oración que aparece al inicio del versículo 2 de la sección 19, me ha recordado a la perfección lo que significa la obediencia, aún del propio Hijo de Dios. Dice:
Habiendo ejecutado y cumplido la voluntad... [del] Padre.
Conectando esto con Moisés 4:2 o Juan 6:38, nos recuerda la razón que Jesús daba constantemente a su misión en la tierra. Si bien estaba claro que su misión era salvadora, Él la explicaba con frases como:
"Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre... o …Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió".
En esta sección Él declara el cumplimiento de su misión, porque como mencionamos recién, ya había ejecutado y cumplido tal voluntad. En 3 Nefi 11:11 tenemos la otra única escritura, adicional a DyC 19:16-19, en la que Cristo mismo habla sobre su propio sufrimiento, refiriéndose a beber de la amarga copa. Por esto y mucho más, la revelación a Martin Harris trasciende en significado a la mayoría de escritos que tenemos. Es realmente invaluable tener la revelación descriptiva en la palabras del Señor mismo en estos tiempos.
Mientras lees DyC 19 te darás cuenta del sentimiento que deja la sección en cuanto a la eternidad de Jesucristo y su sacrificio infinito.
La relación entre beber la amarga copa y hacer la voluntad de Dios
El Presidente James E. Faust explicó: “Muchos miembros, cuando beben de la amarga copa que llega hasta ellos, creen, en forma equivocada, que ésta pasa de largo para otras personas. En Sus primeras palabras a la gente del continente occidental, Jesús de Nazaret habló intensamente de la amarga copa que el Padre le había dado (3 Ne. 11:11). Toda alma tiene que beber algo de amargura. Los padres cuyo hijo se desvía del camino llegan a conocer una pena imposible de describir; una mujer puede ver cómo se le rompe el corazón cada día ante el trato de un marido cruel e insensible; los miembros que no se casan pueden sufrir penas o decepción. Sin embargo, cuando se bebe de la amarga copa, uno debe aceptar la situación tal como es, y así estirar la mano hacia lo alto y hacia los demás. El presidente Harold B. Lee dijo: ‘No permitan que la compasión por uno mismo o la desesperación les aleje del camino que saben que es correcto’. El Salvador fijó el curso: debemos nacer de nuevo en espíritu y corazón” (véase “Nacer de nuevo”, Liahona, junio de 1998, págs. 2–3).
Espero que tengan una muy buena semana y que sigamos extrayendo principios para nosotros personalmente y como familias, desde las secciones tan hermosas de Doctrina y Convenios.
Recuerden que siempre pueden ver clases pasadas, ver horarios, etc. en ClaseVenSigueme.com. Les agradezco que cada domingo vean la clase en vivo y la compartan en sus cuentas o grupos sociales.
Un gran abrazo a la distancia. Nos vemos en nuestra siguiente clase el domingo en la tarde/noche (DyC 20-22)
Hernán Toledo
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