Buenos días queridos(as) hermanos(as),
"No mires a su parecer ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que el hombre mira, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (1 Samuel 16:7).
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1 Samuel 8–10; 13; 15–18 | De Jehová es la batalla
Resumen de la clase
Los filisteos derrotaron a los israelitas en la guerra y tomaron el arca del convenio de Dios... Después de ser atormentados por varias plagas, los filisteos devolvieron el arca. Samuel exhortó a los israelitas a regresar a Jehová. Después de un breve período de arrepentimiento, los israelitas rechazaron a Jehová y le pidieron a Samuel que les diera un rey para gobernarlos.
Después de que los israelitas insistieron en tener un rey que los gobernara, Jehová guió a Saúl hasta Samuel y le reveló que Saúl sería el rey. Samuel ungió a Saúl como líder terrenal de Israel, el espíritu de Jehová vino sobre Saúl, y más tarde Saúl fue proclamado públicamente el rey de Israel. Después de que Saúl llevó a Israel a la victoria en la batalla contra los amonitas, los israelitas se reunieron y lo confirmaron rey.
Cuando eran amenazados por un ataque filisteo, Saúl desobedeció a Jehová al ofrecer un sacrificio en vez de esperar a Samuel para que él lo hiciera.
Saúl desobedeció de nuevo a Jehová al no cumplir Su mandato de destruir a los amalecitas y todos sus animales, y Jehová rechazó a Saúl como rey de Israel. Tras rechazar a Saúl como rey de Israel, Jehová envió a Samuel a Belén para buscar a un nuevo rey entre los hijos de Isaí. Jehová inspiró a Samuel a ungir a David como el siguiente rey de Israel. David fue escogido para ser el paje de armas de Saúl y para tocar música en el arpa cuando Saúl fuera atribulado por un espíritu malo.
Los filisteos regresaron a la batalla contra los israelitas. Goliat, un gigante, retó al ejército de Israel a enviar a un soldado a combatir personalmente con él. David, un joven pastor, aceptó el reto, y el rey Saúl lo envió a luchar con Goliat. Con la ayuda de Jehová, David mató a Goliat. Saúl nombró a David líder de sus ejércitos, pero llegó a tener celos de su éxito y trató de matarlo.
Temas centrales
¿Es correcto tener un rey por gobernante?
Tras leer Mosíah 29, nos damos cuenta de que si hubiera un hombre justo por rey como el rey Benjamín, sería bueno tener rey. Pero en vista de que no siempre es posible en nuestro mundo tener gobernantes justos, no es el sistema de gobierno ideal. La monarquía tiene características que incluyen siempre dar privilegios al gobierno.
En el otro extremo, tampoco podemos decir que es un sistema de gobierno que está derechamente mal, pues Jehová permitió a Israel tener rey (1 Sam. 8:22), pese a que el gobierno teocrático que había funcionado en el pasado era lo más cercano a un gobierno ideal para ellos. No habían estimado a los profetas, y pedían rey. Al permitirlo Jehová, queda en claro que no es un sistema esencialmente malo, y que es posible tener éxito aunque quizás mucho más difícilmente. La historia más dinámicamente descriptiva de las consecuencias de reyes inicuos y rectos está a lo largo de El Libro de Mormón.
¿Obedecer o sacrificarse? (1 Sam. 15:1-24)
Tal como comenté en la clase, mi Presidente de Misión me enseñó que por muy buenas intenciones que tengamos, transgredir una norma de Dios teniendo en mente una motivación noble e incluso amorosa, no es argumento válido para justificar tal obra. Este principio está basado en la historia de Saúl, que no siguió las instrucciones de Jehová, de arrasar con todos los amalecitas, porque si bien arrasó con el pueblo, dejó vivo al rey y les robó muchas posesiones, las cuales quiso ofrecer como sacrificio a Jehová. Como he comentado, fue algo sumamente bien intencionado, pero que desafiaba completamente la instrucción de Dios. Cada vez que hagamos un sacrificio u ofrenda a Dios, del tipo que sea, preguntémonos si para ofrecerla tuve o tendré que quebrantar una de sus leyes, porque de ser así, mejor es el camino del arrepentimiento.
¿Qué le importa a Jehová? (1 Sam. 16:1-12)
Sin duda alguna en esta clase aprendemos que el corazón es lo que le importa y lo que Él mira. Si bien se mencionan cualidades superficiales para el caso de Saúl, cuando Samuel debe escoger un nuevo rey, Jehová le enseña que no debía fijarse en las apariencias. Jehová no había escogido a ninguno de los hijos mayores de Isaí, sino a David, de quien podría pensarse en alguien que al no tener gran experiencia militar, no conduciría bien un pueblo en constante conflicto. Pero Jehová sabía que David tenía un gran corazón para hacer cosas muy buenas. Lamentablemente, sabemos por la revelación moderna que, David perdió su exaltación por ciertos hechos lamentables, pero esto no minimiza el principio de que Dios llama y escoge, y luego cada cual es responsable de seguir el llamado hasta el final.
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Hernán Felipe Toledo
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