Muy buenos días hermanos(as),
Les confieso que me gustó mucho la sección 63, una que no había analizado tanto en el pasado. Tuvimos la fortuna de aprender juntos en vivo en la clase, varios principios insertos en estos versículos.
Para quienes no la vieron aquí está el enlace:
Clase Ven Sígueme DyC 63 | “Lo que viene de arriba es sagrado”
Incrédulos y confundidos
En la ausencia de varias semanas del profeta José en Kirtland, puesto que había ido a Misuri, los santos allí no siguieron con integridad las instrucciones del Señor a José. Quizás aquellos miembros aún necesitaban que estuvieran los líderes presentes para indicarles todo lo que tenían qué hacer. Estaban aún en esa lucha por la independencia en las acciones. Esto causó que la revelación que José recibió al volver comenzará de esta forma:
Escuchad, oh pueblo, abrid vuestro corazón y dad oído desde lejos; escuchad, vosotros los que os llamáis el pueblo del Señor, oíd su palabra... (DyC 63:1)
Este versículo es muy similar al primer versículo de todo el libro Doctrina y Convenios. Ambos comienzan con la expresión: "Escuchad, oh pueblo..." especificando al pueblo del Señor o Su iglesia. Tal como lo expresé en la clase, la siguiente frase "vosotros los que os llamáis el pueblo del Señor", me hizo meditar mucho, porque podría haber sido "vosotros que sois el pueblo del Señor".
No creo que el Señor no les haya estado considerando como Su pueblo, sin embargo, el Señor está destacando "los que os llamáis", considerando esencial identificarse a nosotros mismos como pueblo de Dios. En la situación de esa época, y tras leer la historia, me queda ese sabor de que los santos tenían muchos anhelos, sobre todo de saber muchas cosas, pero poco compromiso al momento de actuar, algo muy evidente al ver lo sucedido en la ausencia del Profeta, y en las secciones anteriores, en que un grupo grande de élderes no había aprovechado el tiempo de viaje para predicar el Evangelio (DyC 63:13) como lo hizo otro grupo más pequeño de misioneros, sobre los cuales el Señor dijo "benditos sois" (DyC 62:3). Ellos realmente escucharon la voz del Señor y Él desea que cuando Él hable, el hombre obedezca (DyC 63:5).
Señales: un fundamento de arena
Cabe destacar brevemente la historia de Symonds Ryder y Ezra Booth. Symonds se convirtió tras escuchar una profecía de un miembro sobre un terremoto en China que se cumplió semanas después, en Abril de 1831. Ezra Booth se convirtió tras ver como José Smith sanó el brazo lisiado de su amiga Elsa. Ambos, si bien habían estado leyendo el Libro de Mormón y aceptándolo, sus pasos de "fe" los dieron tras ver acontecimientos sorprendentes.
El Señor fue muy enfático al decir:
...yo, el Señor, no estoy complacido con los que de entre vosotros han buscado señales y prodigios para lograr la fe. (DyC 63:12)
El Espíritu es el instrumento preponderante en la conversión. Tal como diría mucho tiempo después el Élder Neal A. Maxwell: "Dios no envía truenos, cuando una voz suave y apacible es suficiente".
Ezra con el tiempo, al desilusionarse con los pocos frutos, ya que él pensaba que esta obra iba a avanzar como con luces y truenos, se apartó de la Iglesia, volviendo al metodismo, y aún más lejos, finalmente abandonando todo el cristianismo. También Symonds se apartó al poco tiempo y se manifestó en contra de la Iglesia públicamente, incluso usando medios editoriales.
Creo que tanto ustedes como yo, podemos ver lo evidente. Cada vez que alguien busca señales, su final no es bueno.
La consagración continúa
Arreglen sus asuntos temporales es el mandato potente del Señor en el versículo 38, y en los versículos contiguos. Los santos debían continuar dando sus bienes mediante el conducto establecido. Se habla directamente de dinero (v. 40 y 43). Y se promete una herencia y un galardón a aquellos que lo vivan.
Los santos ya habían tenido bastantes problemas con préstamos de terrenos. Ahora debían comenzar a tener un fondo para comprar y ser propietarios (DyC 63:27).
Nuestra Tierra y sus acontecimientos futuros
Se lee en el versículo 20 y en el 21, sobre el día de la transfiguración de la tierra. Algunos me pidieron la cita compartida que aclara esto. Aparece en el libro Doctrina de Salvación: “Esta tierra está pasando por cuatro grandes grados o estados: 1. La Creación y la condición anterior a la Caída. 2. La condición telestial, la cual ha prevalecido desde la caída de Adán. 3. La condición terrestre [o la transfiguración de la tierra] que prevalecerá cuando venga el Salvador a iniciar la época milenaria. 4. El estado final o celestial de la tierra cuando esta haya obtenido su exaltación” (véase Doctrina de Salvación, compilado por Bruce R. McConkie, 1978, tomo I, pág. 77).
La sección continúa relatando sucesos postreros interesantes, por ejemplo, que los muertos en el Señor, se levantarán en el día del Señor y no volverán a morir, que los que estén vivos y sean justos, tendrán que morir igualmente al envejecer, y los niños crecerán hasta ser ancianos (DyC 63:49-53).
También se decreta destrucción en los versículos 33 y 34, y que no necesariamente los santos serán excluidos de estas calamidades, sin embargo estarán acompañados por el Señor.
El nombre del Señor
La sección concluye con una enseñanza potente: "Recordad que lo que viene de arriba es sagrado, y debe expresarse con cuidado..." (DyC 63:64). Esto luego de recordar vehementemente que el uso de su nombre debe ser con reverencia y autorización.
Pareciera ser un detalle aleatorio, pero no lo es. Más bien meditemos en el entorno en que se recibe esta enseñanza. Se trataba de un pueblo que venía a Sión con sus costumbres antiguas, atribuyendo toda expresión de prodigios al Señor, aún cuando fueran engaños del maligno como lo hemos analizado en el pasado. También toda la revelación sucede en medio de diversas historias de apóstatas. Todo esto nos ayuda a comprender la importancia de saber que el el nombre del Señor, no se trata de sólo letras escritas o pronunciadas, sino también de atribución de hechos y de una representación externa de creencias personales en el diario vivir.
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Un buen fin de semana para todos. Nos vemos en nuestra próxima clase el domingo en la tarde/noche. El domingo pasado asistieron muchos a interactuar en vivo. Un gran agradecimiento a todos por ello.
Obispo Hernán F. Toledo
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