Nuevamente les saludo a la distancia!
En la clase de esta semana estamos aprendiendo mucho sobre la sabiduría de Dios al considerar por adelantado como su obra debe seguir adelante, pese a cualquier inconveniente humano. Aprendimos cómo el Señor, mediante sus profetas americanos de la antigüedad ya tenía un plan para resolver el problema que surgiría miles de años después producto de la pérdida de las 116 páginas de las cuales ya hemos hablado (DyC 10:29-34).
Para el Señor siempre hay alternativas
Esto me enseña más sobre cómo Dios actúa. Nunca obliga a sus siervos a hacer su voluntad, sino más bien les invita, pero el albedrío permanece en ellos. Entonces ¿Cómo lo hace Dios para continuar avanzando, en el caso hipotético de que los siervos que llame no obedecieran, y considerando que para cada persona no hay destino prefijado que se interpone al albedrío que siempre existe para elegir entre el bien y el mal? Pues, una vez escuché a un líder decir que si José Smith, aún habiendo sido en la vida preterrenal de los nobles y grandes, hubiera apostatado o abandonado la obra tempranamente, el Señor se habría valido de otro joven, otro hombre, otro profeta, para continuar. Y esta es una gran verdad. Hasta los nobles y grandes con enormes bendiciones desde su preordenación, podrían en esta vida, abandonar la obra, ya que todos tenemos el albedrío, y el potencial de tomar tanto buenas como malas decisiones. Y en ese caso la obra de Dios no se frustra. Nadie es indispensable para tal propósito. Lo que se frustra es el hecho de alcanzar las bendiciones de Dios prometidas, refiriéndonos a cada uno.
Por otro lado, aún cuando nadie es indispensable, yo sugiero que nos sintamos indispensables para lograr la vida eterna con nuestras familias. Porque si lo exponemos de ese modo, es una certeza indefectible.
Espero que decidamos siempre ser parte del equipo del Señor, como lo hizo José y los grandes ejemplos que hemos visto.
Diligencia es constancia, no sobreexigencia
Una vez que José pudo volver a ejercer el don de traducir, el Señor le dio este consejo que se aplica a todos:
No corras más aprisa, ni trabajes más de lo que tus fuerzas y los medios proporcionados te permitan traducir; mas sé diligente hasta el fin (DyC 10:4).
Me encantó meditar en mí, y todas la veces en que me he sobre-exigido. Estoy ahora aprendiendo a trabajar con mis capacidades y recursos, y a no pretender planes y metas en períodos o formas en que no pueda cumplirlos. Debemos ser sabios también al momento de elegir la expectativa que tenemos sobre nosotros mismos. Si bien debe ser elevada, no debe salirse de nuestro rango de posibilidades.
Y esto es lo que seguramente quiso el Señor revelar a Hyrum en la sección 11, con las expresiones "Guarda Silencio" de los versículos 18 y 22. Él, así como Oliver, Martin y varios más, incluyendo al propio José, querían hacer muchas cosas. A veces se sentían sobrepasados, y otras veces ansiosos de poder rendir y hacer más y más. El Señor le está aclarando a Hyrum que primero debe aprender, prepararse, tener el Espíritu, y luego con tales herramientas, poner manos a la obra (DyC 11:15-16, 21).
Astucia de Satanás versus Sabiduría de Dios
En nuestra clase de esta semana me enfoqué en contrastar la astucia del diablo con la Sabiduría de Dios. Si no has visto la clase aún, puedes verla a continuación:
Ven Sígueme Doctrina y Convenios 10-11 | Para que salgas triunfante
Nos vemos en nuestra próxima clase el domingo en la tarde/noche (DyC 12-13 y otra parte de JSH). La cuenta regresiva siempre está en ClaseVenSigueme.com, entre otros datos.
Les agradezco que compartan nuestra clase. Un abrazo.
Hernán Felipe Toledo
0 comments