Muy buen fin de semana hermanos(as),
Como cada viernes, les envío este email, y agradezco a todos los que lo leen semana a semana. Hasta ahora estos emails han sido una especie de resumen de todo el contenido, pero desde ahora, me enfocaré en sólo uno o dos temas de entre lo más relevante de cada clase, y de vez en cuando, algún material revisado que les haya gustado a la mayoría de los espectadores en directo. Esto ayudará a que sean de lectura más breve pero más enfocada.
Si no viste la clase complementaria pasada, aun la estamos estudiando hasta este domingo 12. Puedes hacerlo desde el siguiente enlace:
Ven Sígueme DyC 98-101 | Quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios
Cronología
En vista de que ese segundo semestre de 1833 fue penoso y violento debido a la persecución en el condado de Jackson, antes de tratar los temas debemos entender la gravedad de los hechos.
- 20 de julio de 1833
Ciudadanos locales exigen que los santos abandonen el condado de Jackson.
- 23 de julio de 1833
Amenazados de violencia por una turba, los santos aceptan marcharse del condado.
- 20 de octubre de 1833
Los líderes de la Iglesia anuncian su intención de quedarse y defenderse legalmente contra los ataques físicos.
- Finales de octubre y principios de noviembre de 1833
El populacho ataca los asentamientos de los santos y los expulsan de forma violenta del condado de Jackson.
La gloria de los perseguidos
Luego de conocer el contexto de persecución extrema que se vivía, podemos suponer la necesidad de consuelo de los santos, sobre todo de aquellos que habían dejado todo por seguir al Señor y su profeta.
Las grandes escrituras de consuelo las hallamos principalmente en DyC 95:3; 100:15; 101:9; 101:16; 101:35.
Estas dicen:
"...todas las cosas con que habéis sido afligidos obrarán juntamente para vuestro bien y para la gloria de mi nombre, dice el Señor." (95:3)
"...consuélense vuestros corazones, porque todas las cosas obrarán juntamente para el bien de los que andan en rectitud, así como para la santificación de la iglesia." (100:15)
"De cierto te digo, que no obstante sus pecados, mis entrañas están llenas de compasión por ellos. Yo no los desecharé completamente, y en el día de la ira me acordaré de tener misericordia." (101:9)
"Consuélense, pues, vuestros corazones en lo concerniente a Sion, porque toda carne está en mis manos; quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios." (101:16)
"Y todos los que padezcan persecución por mi nombre, y la soporten con fe, aunque les sea requerido dar su vida por mi causa, aun así participarán de toda esta gloria." (101:35)
Además, hablando de esa gloria prometida, que es la celestial, en el meridiano de los tiempo el Señor en sus bienaventuranzas declaró:
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt. 5:10).
Esto nos lleva a meditar en la única parte alentadora de todo el dolor sufrido por aquellos enemigos de la Iglesia del Señor. Me recuerda la historia de la hermana Jacques, mientras presenciaba el ataque al Obispo Patridge, la cual transcribo a continuación:
“La hermana [Jaques] se encontraba recogiendo algunas de [las revelaciones que estaban tiradas] y, mientras lo hacía, un integrante del populacho se acercó y le advirtió: ‘Señora, esto es solo el preludio de lo que van a sufrir’; y le dijo: ‘Allá va su obispo, cubierto de brea y plumas’. Ella levantó la vista… y lo vio caminando, rodeado de una luz más brillante que el sol, y exclamó: ‘¡Gloria a Dios! Pues recibirá una corona de gloria por la brea y las plumas’” (Vienna Jaques, Declaración, 22 de febrero de 1859, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City; se estandarizaron la ortografía, la puntuación y el uso de las mayúsculas).
Ella ejemplifica la fe que tuvieron muchos santos de la época, aún en tiempos de pruebas severas. Cualquiera, sin tal fe, podría rendirse y pensar "¡Qué estoy haciendo, perdiendo el tiempo y sacrificándome para nada!". Pero ejerciendo esa fe que se acrecienta con la esperanza de una futura promisoria gloria, ella y muchos más siguieron adelante, soportando todo tipo de ultrajes.
Milagros en medio de la persecución
Producto de los ataques repentinos, los santos tuvieron que abandonar el condado de Jackson y lugares cercanos. La mayoría logró ubicarse temporalmente en el condado de Clay, no sin antes pasar muchas penurias.
No obstante, no todo fue gris. Hubo destellos que sembraron la fe y esperanza que he mencionado. Es el caso de la Hna. Mary Rollin que se encontraba entre los santos que fueron obligados a huir del condado de Jackson.
“Mientras estábamos acampados a orillas del río Misuri esperando a que se nos transportara al otro lado, [nos] dimos cuenta de que no había suficiente dinero para transportar [a todos]. Una o dos familias tendrían que quedarse atrás y el temor era que, si se quedaban, los mataran. De modo que algunos de los hermanos, de apellido Higbee, pensaron que tratarían de pescar, [y pensando que] quizás el barquero aceptaría los peces, pusieron sus cañas por la tarde. Llovió toda la noche y la mayor parte del día siguiente, [y] cuando sacaron las cañas encontraron dos o tres peces pequeños y un bagre que pesaba más de seis kilos. Cuando lo abrieron, cuál fue su sorpresa al encontrar tres brillantes monedas de plata de cincuenta centavos cada una, justo la cantidad necesaria para pagar el transporte de su grupo al otro lado del río. Se consideró que había sido un milagro, lo cual causó gran regocijo entre nosotros” (Mary Elizabeth Rollins Lightner, “Mary Elizabeth Rollins Lightner”, Utah Genealogical and Historical Magazine, julio de 1926, pág. 197).
El Señor no los dejó solos, y pese a que los primeros versículos de la sección 101 explican por qué el Señor permitió que fueran disciplinados, prometió a la vez acordarse de ellos y finalmente ofrecer su redención y bendiciones a los fieles. Su pueblo había sido ligero en atender sus mandamiento, tal como lo repasamos en las últimas clases, incluido el mandato de construir un templo, o las actitudes de orgullo. Pero si bien el Señor les recordó esto, para que comprendieran mejor, su mensaje al fin y al cabo fue de consuelo. Debían quedarse tranquilos y saber que Él era Dios. Por lo tanto, debían saber que todo estaba siendo manejado por la sabiduría de aquel que todo lo sabe.
Espero que todos podamos seguir recibiendo mucha inspiración para nuestras familias y situaciones a medida que estudiamos estas secciones.
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Un buen fin de semana para todos. Nos vemos este domingo en la tarde/noche, en nuestra clase en vivo.
Hernán Felipe Toledo
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