Muy buenas tardes a todos,
Ahora estoy de vuelta en casa, y he podido recordar mi época de misionero al leer las secciones de esta semana.
Si no viste la clase, hazlo mediante el siguiente enlace a Youtube:
Clase Ven Sígueme DyC 30-36 | “Eres llamado a predicar mi evangelio”
Llamados desde temprano (DyC 30-36)
Hemos revisado las circunstancias en el segundo semestre de 1830, de la vida de grandes misioneros como los Whitmer, Oliver, Ziba, Parley, Orson, entre otros. En particular me llama la atención la historia de Thomas B. Marsh (DyC 31), quien buscaba la verdad por mucho tiempo, y que la halló de forma milagrosa. Puedes revisar esa gran historia en que Martin Harris también es protagonista en "La fe y la caída de Thomas B. Marsh" de Revelaciones en Contexto. Pese a que llegó a presidir el Cuórum de los Doce y abandonó la Iglesia en poco más de 7 años, volvió arrepentido y recibió sus derechos de miembro hacia finales de su vida.
En la sección 35 y en la 36 se habla también de Rigdon y Patridge, dos de los que llegaron juntos a visitar al profeta y que recibieron responsabilidades grandes al poco tiempo. Edward Patridge se convirtió más tarde en el primer Obispo y Sidney Rigdon en escribiente, entre muchos otros oficios y llamados.
En la sección 33 se menciona al hermano Thayre y al hermano Sweet. Ambos llamados a predicar a una generación perversa. El hermano Thayre por varios años estuvo fiel, aunque finalmente se unió a la Iglesia reorganizada. El hermano Sweet, fundó la Iglesia Pura de Cristo, la cual fue la primera organización derivada y fundada por disidentes a la fe de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Nuestra iglesia se estableció en esta dispensación, con 6 miembros y hoy en día somos millones. La Iglesia Pura de Cristo, paradójicamente se fundó con 6 miembros pero nunca logró superar ese número.
También cabe destacar, e invito a reflexionar sobre lo que el Señor pide para servir. Como pudimos tocar someramente en nuestra clase, es evidente que el Señor no se fija en los grandes conocimientos que podamos tener, aún cuando son deseables. Él nos pide dignidad, enfoque, fe, buena voluntad y un deseo sincero. Pues como podemos ver, ninguno de los misioneros mencionados llevaba sino unos meses o incluso sólo semanas de converso.
El Gran Misionero: Parley P. Pratt (DyC 32)
Hablamos de un misionero que recorrió miles de kilómetros predicando el evangelio de Jesucristo, y quien ayudó en la conversión de su hermano menor Orson, a quien se dirige la sección 34.
A finales del verano de 1830, Parley P. Pratt, de 23 años de edad, tuvo por primera vez en sus manos un ejemplar del Libro de Mormón. Oriundo del estado de Nueva York, se había mudado a Ohio pero se sintió espiritualmente inspirado a volver al estado de Nueva York para predicar. El Libro de Mormón le entusiasmó. “Leí todo el día; tener que comer era una molestia, pues no sentía deseos de alimentarme; y cuando llegó la noche, me agobiaba tener que ir a dormir, pues prefería seguir leyendo en lugar de dormir”, escribiría él posteriormente, concluyendo, “y supe y comprendí que el libro era verdadero”. Él se puso en contacto con unos integrantes de la familia de José Smith y fue bautizado poco después.
Casi inmediatamente después del bautismo de Pratt, José Smith recibió una revelación en la que se llamaba a Pratt para ir a una misión a predicar a los indios o aborígenes de Estados Unidos en la frontera occidental de los Estados Unidos. Cuando iban de camino, Pratt y sus compañeros se detuvieron cerca de Kirtland, Ohio, para hablar con su antiguo pastor, Sidney Rigdon. Como resultado, más de 100 personas de Kirtland y sus alrededores se unieron prontamente a la Iglesia, entre ellos, Sidney y Phebe Rigdon. En 1835, Pratt fue llamado a ser uno de los miembros originales del Cuórum de los Doce Apóstoles en los últimos días. En 1836, sirvió una misión en Canadá que resultó en las conversiones de John Taylor (quien más tarde llegaría a ser Presidente de la Iglesia) y su esposa, Leonora, así como de Mary Fielding, quien se casaría posteriormente con Hyrum Smith y llegaría a ser la madre y abuela de futuros Presidentes de la Iglesia.
Cuando los Santos de los Últimos Días fueron expulsados del estado de Misuri en 1838–1839, Pratt fue arrestado por su participación en una batalla contra unos habitantes de Misuri y pasó varios meses en prisión en Richmond y Columbia, Misuri, hasta que escapó y se unió al cuerpo principal de los santos en Illinois. Entre 1839 y 1842, participó en la misión apostólica en Inglaterra, la cual condujo a miles de personas a la conversión. Luego, en 1847, Pratt y John Taylor guiaron una gran compañía de carromatos a través de las praderas hasta el valle de Lago Salado, siguiendo el camino abierto unos meses antes por la compañía de vanguardia.
Pratt tenía la visión de establecer la Iglesia por todo el mundo. A comienzos de la década de 1850, supervisó la obra misional en la extensa Área del Pacífico para la Iglesia y viajó dos veces hasta California para mantener correspondencia con los misioneros en todo el Pacífico. Viajó a Chile, donde estudió español e intentó compartir el Evangelio, llegando a ser, junto con su esposa Phebe y su compañero Rufus Allen, los primeros misioneros en Sudamérica. Le escribió a Brigham Young, sugiriéndole que todos los miembros del Cuórum de los Doce aprendieran otros idiomas para que pudieran llevar el Evangelio al mundo. A su regreso a California, enseñó español a otras personas.
Pratt era un talentoso escritor; escribió libros, folletos, artículos de periódico, poesía e himnos para explicar y defender su fe. En 1837, escribió A Voice of Warning, uno de los libros misionales más populares durante el siglo XIX. Durante su estadía en Inglaterra, fundó un periódico llamado Latter-day Saints’ Millennial Star, del cual fue su editor. En 1855, publicó Key to the Science of Theology, libro en el que explica la doctrina y la teología de la Iglesia. También escribió una autobiografía que fue publicada después de su muerte.
De joven, Pratt se casó con Thankful Halsey, quien también se convirtió a la Iglesia y lo apoyó en sus diversas misiones hasta su fallecimiento en 1837, cuando daba a luz a su primer hijo, Parley Jr. Luego se casó con una viuda, Mary Ann Frost Stearns, quien lo acompañó en su misión a Inglaterra. Cuando los Pratt regresaron de Inglaterra, les fue presentado el principio del matrimonio plural y ellos lo aceptaron conjuntamente. Pratt se casó con su primera esposa plural en 1843 y en vida se casó con hasta 12 mujeres. Llegó a ser padre de 30 hijos. Sus esposas describieron su vida familiar como generalmente armoniosa y Pratt expresaba su profundo amor por su familia en sus cartas mientras viajaba en misiones.
Su última esposa, Eleanor Jane McComb, se había convertido a la Iglesia cuando vivía en California. Según su relato, su esposo Hector McLean era un alcohólico que abusaba de su familia y, cuando ella se bautizó, él envió a sus tres hijos a Nueva Orleans a vivir con los padres de ella. Por motivo de los abusos de su esposo, ella lo abandonó y se mudó a Salt Lake City. En una época donde no era fácil obtener un divorcio, Eleanor, al igual que muchos otros estadounidenses del siglo XIX en similares circunstancias, consideraba su matrimonio como concluido, aun cuando no estuvieran divorciados legalmente. Ella se casó con Pratt en noviembre de 1855 y lo acompañó en una misión a los estados del este, esperando poder recuperar a sus hijos de la casa de sus padres. Su padre avisó al esposo del cual ella se había separado acerca de sus intenciones y él convenció a un oficial de Arkansas para que arrestara a Pratt en mayo de 1857. Un juez federal pospuso el caso y posteriormente liberó a Pratt, pero McLean acechó a Pratt y lo asesinó. Los Santos de los Últimos Días se afligieron profundamente por su muerte.
Cuatro años antes de su muerte, Pratt reflexionaba sobre su vida en una carta que envió a un amigo de su juventud. Su fe en el evangelio de Jesucristo había transformado su vida y lo había llevado muy lejos desde su hogar en Nueva York. “En resumen”, escribió, “he sido granjero, siervo, pescador, cavador, mendigo, predicador, autor, editor, senador, comerciante, élder y apóstol de Jesucristo”. Como el misionero que siempre fue, Pratt transmitió a su amigo el mensaje que había compartido con tantas personas a través de su vida: “Escudriña las Escrituras”, obedece el mensaje del Evangelio, bautízate y “ayúdanos a edificar el Reino de Dios y a establecer su rectitud”.
--
Recuerden en ClaseVenSigueme.com pueden ver clases pasadas, seguir redes, etc. Les pido que sigan compartiendo las vídeo clases por Whatsapp, Facebook, o las cuentas que usen. A su vez, están los horarios actualizados por país, ya que mientras se daba la Conferencia General, en nuestro país hubo cambio de hora, entonces en la mayoría de países que aún no cambian la hora, se dará la clase en vivo una hora más tarde.
Felicitamos con alegría a los amigos de Colombia, México, Brasil y otros países porque tendrán nuevos templos. Pueden revisar la noticia aquí.
Un saludo afectuoso a la distancia. Nos vemos en nuestra siguiente clase el domingo en la tarde/noche.
Obispo Hernán F. Toledo
0 comments