Buenos días amigos y amigas,
Contemplo a Sión constantemente. No vamos a esperar que los ángeles o que Enoc y su gente vengan a Sión y la edifiquen, sino que nosotros hemos de edificarla (Brigham Young).
Moisés 7 es derechamente un capítulo especial. Si no viste nuestra clase aún puedes hacerlo desde el siguiente enlace (adelantamos que si encuentras algún congelamiento de imagen en algunas clases, que puedas adelantarla unos segundos):
Ven Sígueme Moisés 7 | El Señor llamó Sion a su pueblo
Enoc y su poder de liderazgo
Hemos visto desde la clase pasada cómo Enoc, quien se consideraba sólo un jovenzuelo al momento de su llamado a predicar, se transformó en un líder poderoso y recto que llevó al cielo a una ciudad, la ciudad de Santidad, Sión (7:19-21). ¿Qué podría valer más en liderazgo que conducir a un pueblo entero a la Santidad? ¿Hemos pensado cómo podemos hacerlo nosotros en nuestros llamamientos personales? ¿Cómo un maestro puede ayudar a traer santidad a sus alumnos? ¿Cómo un ministrante puede aumentar la santidad en los hogares que ministra? A fin de cuentas, si tuviéramos ese objetivo, estaríamos logrando también muchos otros.
Establecer Sión
En muchas ocasiones hemos aprendido que Sión no sólo es una ciudad, sino que es un estado del corazón, del alma, una condición espiritual independiente a una región física. Es dignidad y rectitud. Es corazón y voluntad. Y es abandonar la pobreza según los términos de la ley de consagración (Moisés 7:18). Por lo tanto se puede lograr mediante estos principios. Brigham Young, llamado el Moisés moderno, enseño:
Hemos venido aquí para edificar Sión ¿Y cómo hemos de hacerlo? …Tenemos que estar unidos en nuestros esfuerzos. Tenemos que trabajar con unión en la fe cual si fuera el corazón de un solo hombre; y todo lo que hagamos debe hacerse en el nombre del Señor, y seremos bendecidos y progresaremos en todo lo que hagamos. Tenemos ante nosotros una obra cuya magnitud no es fácil describir (DBY, 284).
Contemplo a Sión constantemente. No vamos a esperar que los ángeles o que Enoc y su gente vengan a Sión y la edifiquen, sino que nosotros hemos de edificarla. Vamos a cultivar nuestro trigo, construir nuestras casas, cercar nuestras granjas, plantar nuestras viñas y huertos y producir todo lo que nos haga cómodos y felices, y de esta manera queremos establecer a Sión sobre la tierra para purificarla y limpiarla de toda clase de contaminación. Ejerzamos una sagrada influencia en todas las cosas sobre las cuales tenemos cierto dominio; en el suelo que cultivamos, las casas que construimos y todas nuestras pertenencias; y si cesamos de asociarnos con todo lo que es corrupto y establecemos la Sión de Dios en nuestro corazón, en nuestros hogares, en nuestras ciudades y a través de nuestro país, lograremos entonces dominar la tierra, porque somos los amos de la tierra; y en lugar de espinas y cardos, toda planta útil que sea buena y alimenticia para el hombre y que sirva para embellecer y adornar brotará de su seno (DBY, 443–444).
Relación entre Santidad y un lugar alto
Siempre hemos visto la palabra Santidad en los templos. Y es evidente que al vivir íntegramente los convenios del templo, somos santos y somos Sión. Estoy seguro que si todo un pueblo puede vivir ese estándar, podría tener un destino semejante al pueblo de la época de Enoc.
A lo largo del capítulo se usan palabras similares al origen latín de la palabra exaltar, exaltación o exaltado (ex altus -are), que significa también según este origen: elevado, levantado, enaltecido. Puede verlos en expresiones como:
y Enoc fue enaltecido y elevado hasta el seno del Padre y del Hijo del Hombre; (7:24)
Enoc vio el día de la venida del Hijo del Hombre en la carne; y se regocijó su alma, y dijo: El Justo es levantado, y muerto es el Cordero desde la fundación del mundo; (7:47)
Yo soy el Mesías, el Rey de Sion, la Roca del Cielo, que es extensa como la eternidad; quien entre por la puerta y suba por medio de mí, jamás caerá; (7:53)
vio que el Hijo del Hombre era levantado sobre la cruz, a la manera de los hombres; (7:55)
todas las creaciones de Dios lloraron; y la tierra gimió; y se hicieron pedazos los peñascos; y se levantaron los santos y fueron coronados... (7:56)
Me llamaron la atención estas expresiones sobre todo conectando al gran paralelo de 3 Nefi 27:
14 Y mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas;
El pasar de un lugar bajo a uno más alto, ha sido el mismo símbolo de la cruz de forma dual, primero los hombre lavantando y luego Dios levantando. La expiación misma es la que levanta en todo sentido: resurrección, juicio, exaltación. Todo el efecto de la cruz levantada, es también enaltecer, pero en el mejor de los significados.
Que nos elevemos entonces a las alturas del estándar del Señor, que es lo que Moisés nos quiere enseñar mediante este capítulo.
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Hernán Felipe Toledo
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